EL HORNO SOLAR DE ODEILLO: 40 AÑOS CONCENTRANDO EL SOL HASTA FUNDIR EL ACERO

Fundición de acero y aluminio en un alto horno de energía solar

Daniel Civantos  |  21 de marzo de 2011 (11:14 h.)

En los Pirineos franceses, muy cerca de la frontera española de Puigcerdá (Girona), y en uno de los puntos más soleados de Europa con hasta 300 días claros al año, se alza brillante el Horno de Odeillo, que desde su construcción en 1970 ostenta el título de horno solar más grande del mundo.

En los Pirineos franceses, muy cerca de la frontera española de Puigcerdá (Girona), y en uno de los puntos más soleados de Europa con hasta 300 días claros al año, se alza brillante el Horno de Odeillo, que desde su construcción en 1970 ostenta el título de horno solar más grande del mundo.

Se trata de una inmensa estructura de espejos utilizada para concentrar los rayos del sol y producir altísimas temperaturas. 63 espejos planos de 45 metros cuadrados cada uno (helióstatos) se colocan en la ladera inclinada opuesta y se alinean de forma automática siguiendo al sol, para concentrar la luz sobre un reflector parabólico de 1830 m 2.

El reflector a su vez concentra los rayos en una superficie circular de 40 cm de diámetro sobre el horno, produciendo una potencia térmica de 1000 kW y una temperatura de hasta 3.400 grados centígrados. Esto equivale a concentrar la energía de “10.000 soles”, en sus orígenes para alimentar un horno de producción de acero a partir de mineral de hierro.

La producción de acero o de aluminio requiere grandes cantidades de energía, normalmente proporcionada por la electricidad, el gas o los combustibles fósiles. Este horno solar se basa en el poder del sol y sólo con su luz el mineral se calienta a una temperatura tan alta que se funde, para a continuación, verterse en los moldes, reduciendo al mínimo la contaminación de este proceso industrial altamente dañino con el medio ambiente.

Actualmente, el horno solar de Odeillo es un laboratorio de investigación del CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique) conjuntamente con la Universidad de Perpiñán, especializado en estudios térmicos a alta temperatura para la industria eléctrica, aeronáutica y aeroespacial.

Por sus portamuestras han pasado desde las ojivas de los misiles nucleares franceses a las placas de protección térmica del transbordador espacial norteamericano Endeavour, pasando por el sistema de medición de temperatura del reactor nuclear internacional ITER.

Sin embargo, desde hace un par de años el gobierno francés, tras reprochársele internacionalmente no abandonar la nuclear ni a tiros para desarrollar energías alternativas, ha recobrado un inusitado interés por reutilizar los hornos solares que tienen en los Pirineos, junto con el Odeillo, el de Mont Louis y Targassonne.

También la cercana central eléctrica termosolar de Thémis, abandonada en 1986 para la producción de energía eléctrica a gran escala por ser “demasiado cara e, incluso, peligrosa”.

A mediados de 2008, París dio luz verde al relanzamiento de la central eléctrica solar Thémis, situada muy cerca de Odeillo.

Ahora parece que le toca al horno solar más grande del mundo, que de fundir metales a altísimas temperaturas podría pasar a convertirse en la luz que ilumine el futuro de las centrales solares de tercera generación.

Fuente: la información

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