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SEGÚN LA IGLESIA CATOLICA VIVIMOS EN UNA SOCIEDAD 'SEXUALIZADA'

Anorexia sexual o como vivir sin sexo

El reciente escándalo en torno al manejo de casos de abuso sexual de menores por parte de sacerdotes de la Iglesia católica volvió a poner sobre el tapete el tema del celibato. Más allá del debate, ¿cómo es vivir sin tener relaciones sexuales?
Agencias/BBC  |  29 de Junio de 2010 (13:59 h.)
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Cómo es vivir sin tener relaciones sexuales?
Cómo es vivir sin tener relaciones sexuales?

El reciente escándalo en torno al manejo de casos de abuso sexual de menores por parte de sacerdotes de la Iglesia católica volvió a poner sobre el tapete el tema del celibato. Más allá del debate, ¿cómo es vivir sin tener relaciones sexuales?

Ésta es, según se dice, en una sociedad "sexualizada".

En el siglo XXI en casi todo el mundo que se describe como Occidente, abundan imágenes sexuales en muchos lugares y gran parte de los jóvenes esperan tener varias parejas sexuales antes de sentar cabeza y echar raíces.

Esto quizás explica por qué la idea de una vida célibe -tal y como es practicada por el clero de la Iglesia católica, así como por seguidores de otras religiones- desconcierta a tantos.

"Anorexia sexual"

"En nuestra sociedad -dominada por el sexo- la gente tiende a considerar el celibato como una especie de anorexia sexual. En el mejor de los casos, les parece triste y solitario y, en el peor, un estado antinatural", indica Elizabeth Abbott, autora del libro A History of Celibacy.

Jimmy O'Brien fue un sacerdote por casi una década antes de decidir que tenía que abandonar su vocación.

O'Brien ha estado casado por 20 años con una mujer a la que conoció cuando aún era sacerdote, con la que tiene dos hijos.

Nacido en Tipperary, Irlanda, comenzó su formación a los 18 años de edad. De origen católico, O'Brien aceptaba completamente la idea del celibato.

Sin embargo, después de varios años como sacerdote en el sur de Inglaterra comenzó a cambiar de opinión.

"Aceptar el celibato era una cosa pero vivirlo fue otra. Es sólo cuatro o cinco años después que uno comienza poner en duda las implicaciones de la decisión que uno tomó", admite.

"No es tanto el aspecto de celibato, es la soledad. A los 28 ó 29 años muchos de mis amigos habían sentado cabeza y tenían hijos, mis hermanos y hermanas mayores también tenían hijos. En mi caso, yo no tenía a nadie", comenta O'Brien.

Para cuando tenía 34 años, O'Brien sintió que tenía que abandonar el sacerdocio, si quería "seguir cuerdo".

Aunque dice que no rompió sus votos mientras fue sacerdote, al momento de dejar el sacerdocio ya había conocido a su futura esposa.

"En esta etapa me involucré en una especie de relación con una mujer y tenía que tomar una decisión. Se desarrolló una amistad entre nosotros. Cuando me fui, la relación pasó a un nivel diferente", cuenta.

Fuente: bbc